Apertura a la Experiencia

Esta es una meditación guiada más profunda, diseñada para transformar tu relación con el dolor.

Se recomienda haber prácticado antes la meditación del escaner corporal antes de realizar este técnica.

A diferencia de otras prácticas donde solo observamos, aquí te guiaremos en un proceso activo de Aceptación (apertura) y Autocompasión.

El viaje consta de tres partes:

  1. Mapa del Cuerpo: Primero, haremos un «barrido corporal» rápido para crear un mapa de tu paisaje interior, notando con amabilidad las zonas de dolor, tensión o calma.
  2. Crear Espacio (Expansión): Te invitaremos a elegir una zona de dolor y a usar tu respiración de una forma nueva: imaginarás que respiras hacia y alrededor de la sensación, como si inflaras suavemente un globo en su interior para crear más espacio.
  3. Acoger con Amabilidad (Autocompasión): Finalmente, la práctica te guiará para que te ofrezcas un gesto de cuidado (como poner la mano en la zona) y recibas el dolor con palabras amables («Hola dolor, sé que estás ahí… te hago un sitio»), cambiando la lucha por el cuidado.

Consideraciones Previas (¡Importante leer antes de practicar!)

Antes de comenzar esta meditación, es importante tener en cuenta lo siguiente:

  • IMPORTANTE: Esta meditación no es recomendable hacerla cuando la intensidad del dolor es superior a 6 en una escala de 1 a 10
  • No es una Lucha: El objetivo de esta práctica no es eliminar el dolor ni hacer que desaparezca. El objetivo es aprender a «soltar la cuerda», dejar de luchar contra él y practicar cómo «hacerle espacio» para que deje de dominar tu vida.
  • Tú Tienes el Control (La Regla de Oro): Esta práctica te invita a acercarte a tu dolor con curiosidad. Si en cualquier momento la sensación se vuelve demasiado intensa, abrumadora o desagradable, tienes permiso total para retirarte.
  • Tu «Ancla Segura»: Si el dolor se vuelve demasiado fuerte, simplemente mueve tu atención a un lugar «neutro» de tu cuerpo donde no sientas dolor (como la palma de tu mano, el lóbulo de tu oreja o las plantas de tus pies) y concéntrate solo en las sensaciones de ese lugar hasta que te sientas estable de nuevo. Esto no es un fracaso, es un acto inteligente de autocuidado.
  • Actitud Amable: Acércate a esta práctica con una actitud de curiosidad amable, como un científico que explora un fenómeno nuevo, no como un guerrero que va a una batalla.