FASE 4
De la Intención a la Acción
El Viaje Empieza con un Paso
Cómo convertir tus Valores (la brújula) en Metas (los pasos).
Ya tienes tu brújula (Fase 3), que te indica la dirección (tus Valores). Pero una brújula no te dice dónde dar el próximo paso. Para eso, necesitas Metas. En esta sección, aprenderemos a fijar metas que sean coherentes con nuestros valores.
La clave para no abrumarse es empezar por lo que en «La Trampa de la Felicidad» llaman objetivos pequeños y fáciles. Queremos construir un impulso de éxito, no ponernos una meta tan grande que nos haga fracasar antes de empezar.
Concepto Clave: Objetivos Activos vs. Objetivos Pasivos
Antes de fijar tus metas, hay una regla de oro. Tus objetivos deben ser activos: acciones que puedes hacer.
A menudo, caemos en la trampa de fijar «objetivos pasivos». Un «objetivo pasivo» es algo que se define por la ausencia de algo, como: «dejar de sentir ansiedad», «no tener pensamientos negativos» o «no sentirme deprimido». Luchar por estos objetivos es agotador y frustrante, porque no están bajo tu control directo; no son acciones que puedas ejecutar.
En lugar de eso, pregúntate: «Si ya no sintiera/hiciera esto, ¿qué estaría haciendo con mi tiempo? ¿De qué otra forma estaría actuando?» La respuesta a esa pregunta es tu verdadero objetivo, un objetivo activo o de «acción».
Objetivo Pasivo: «Dejar de sentirme solo».
Objetivo Activo: «Llamar a un amigo para charlar».
Tu Herramienta: El Proceso de Fijación de Objetivos (Cinco Pasos)
Objetivo: Crear un plan de acción claro y realista que te mueva desde donde estás hoy hacia la vida que quieres construir.
Práctica: Elige un solo campo de valores de la Fase 3 para empezar (ej. «Salud» o «Amistad»). Luego, coge un papel y escribe los siguientes cinco pasos:
- Resumir tu Valor: Escribe una breve frase que describa el valor en el que vas a trabajar. Ejemplo: «Quiero ser un amigo presente y que cuida sus relaciones» (Valor: Amistad).
- Definir un Objetivo Inmediato: ¿Cuál es la acción más pequeña, fácil y ridículamente sencilla que puedes hacer hoy o mañana que vaya en esa dirección? Ejemplo: «Enviar un mensaje de ‘¿Cómo estás?’ a un amigo con el que no hablo hace tiempo».
- Definir Objetivos a Corto Plazo: ¿Qué acciones puedes comprometerte a hacer en los próximos días y semanas? Ejemplo: «Quedar a tomar un café con un amigo la semana que viene» o «Llamar a mi hermano/a cada domingo».
- Definir Objetivos a Medio Plazo: ¿Qué retos un poco más grandes puedes planificar para los próximos meses? Ejemplo: «Organizar una cena en casa para mi grupo de amigos» o «Apuntarme a ese club/asociación para conocer gente nueva».
- Definir Objetivos a Largo Plazo: Piensa a lo grande. ¿Qué te gustaría haber conseguido o estar haciendo en los próximos años que refleje este valor? Ejemplo: «Ser esa persona a la que mis amigos acuden cuando necesitan apoyo de verdad» o «Haber construido una comunidad sólida a mi alrededor».
Este proceso convierte una idea abstracta («amistad») en un plan de acción concreto que puedes empezar… hoy mismo.
